martes, diciembre 04, 2007

LIBERTAD PARA LOS SECUESTRADOS ¡YA!

!La liberación de los secuestrados no da mas espera!
Los argumentos que puedan tener las FARC, carecen de toda validez, cuando para justificar una lucha armada, que ni es revolucionaria, ni encarna los deseos del pueblo, ultrajan la dignidad de la persona humana y pisotean todos los principios sobre los cuales se levanta el mas elemental de los derechos humanos, el derecho a la vida.
No puede haber una revolución, levantada sobre la indiferencia y brutalidad que muestran los agresores por los agredidos, ni cuando la vida de los colombianos les vale nada. Una guerrilla que ha convertido a los colombianos en simple mercancía para utilizar en el chantaje de la guerra, sin importarle el sufrimiento que con eso causan, irrespetando los mas elementales principios de humanidad y compasión, es una guerrilla naftalínica, que perdió el norte, si ES que alguna vez lo tuvo alguna vez lo tuvo, una guerilla que no puede seguir destruyendo un país para justificar una revolución inexistente.
Esa no es una fuerza revolucionaria en estricto sentido de La palabra. Esa es una fuerza de criminales sin alma, sin corazón, sin tripas, a la que nada le valen los derechos elementales que tienen todos los seres humanos.
No pueden seguir engañando al mundo, vendiendo la idea de que son una fuerza beligerante, que intenta cambiar un pueblo a través de la lucha armada, cuando los ideales de soberanía, han sido cambiados por los manuales de un negocio, negocio bruto y desalmado.
Las imágenes son de todos conocidas. Seres humanos, tratados con crueldad por unos animales que como hienas, hicieron de la crueldad un negocio que les produce mucho dinero, menos dinero que indignidad, pero muchísimo dinero. Seres humanos, a los que les roban los derechos mas elementales, a los que les arrebatan contra su voluntad la libertad. Seres humanos, dejados al arbitrio de los caprichos de una selva, que se convirtió en madriguera de los que quieren seguir posando de revolucionarios, y en cementerio de las esperanzas para los que se encuentran secuestrados.
En esa dramática y cruel realidad que viven miles de colombianos, estos imbéciles, tratan de justificar la existencia de un grupo que reclama para si, un reconocimiento que no merece, el de fuerza armada revolucionaria, con el supuesto de que lo hacen en una lucha intestina contra la institucionalidad, motivados por la injusticia y la desigualdad en que vivimos.
La única revolución que han conseguido, es la de las conciencias dolidas de todos los que en Colombia, detestamos la violencia como herramienta de cambio, cualquiera sea su justificación. El secuestro se ha convertido en un pasaporte a la impunidad, que les permite enriquecerse con el dolor del pueblo, por el cual un día, mintiendo, dijeron luchar.
A una guerrilla así, no hay nada que la justifique, ni hay algo que la defienda.
Si algún remedo de dignidad les queda en su hipócrita gesta libertaria, entonces, que acaben de una vez con el crimen infame del secuestro, con el que solo logran perder cualquier legitimidad, con el que se convirtieron de un solo golpe en terroristas desacreditados, que amparados en el poder del miedo, actúan al margen de cualquier posibilidad de reconciliación entre los colombianos.
De todas las vergüenzas que tenemos como nación, ninguna se acerca a la deshonra que nos produce, la de una guerrilla que carece de principios y que paso todos los límites. Solo los cobardes se escudan en seres humanos debilitados y pisoteados en todas sus libertades, para continuar insistiendo en una lucha armada, que no tiene hoy justificación distinta a la del mas bajo de todos los negocios que hayan podido organizar en el mundo. Porque, aún en las guerras mas crueles, hay reglas de honor, que respetan los guerreros de verdad y que solo pisotean los mercenarios y guerrilleros de mentiras.
Esa guerrilla despiadada, que se alimenta con la guerra fratricida, no merece respeto, ni despierta solidaridad. Es una guerrilla despreciable, que se convierte en enemigo público de todos los colombianos, de los colombianos que no tengan como ellos, alma de esclavo y que se permitan la libertad de pensar en libertad.
Si tienen la incapacidad mental e intelectual de ser un grupo que defienda las ideas en la discusión abierta, entonces, sigan alimentando esa guerra estúpida en la que se pierden todos los recursos de Colombia, pero comiencen a hacerlo como hombres y mujeres que tengan algo de la dignidad del guerrero, enfrenten a las fuerzas del Estado con honor y con hombría, sin la cobarde utilización de escudos humanos que los protejan en sus madrigueras, con los que solo logran despertar un sentimiento de repulsión generalizado.
Luchen, si no pueden pensar; concéntrense en la guerra, si no tienen la capacidad de negociar las ideas, pero liberen ya a los secuestrados. !No sean cobardes!

lunes, diciembre 03, 2007

¨…LA GUERRA ESTERIL…¨



Con no poca sorpresa, vimos y oímos en los noticieros de televisión, las declaraciones de Rafael Rojas Zúñiga, comandante del frente 46 de las FARC. El intermediario para la negociación fue monseñor Pimiento, quien fuera el arzobispo de Manizales. Las declaraciones que dio para los medios, muestran la realidad cruda de nuestro país: hombres y mujeres dedicados de tiempo completo al oficio de matar, con la idea quimérica y paradójica de sembrar vida. Vida que nadie entiende en este país desajustado y de desigualdades sociales, cada vez mayores. Porque la vida de nadie puede levantarse o nutrirse de la muerte de alguien.
Su declaración tan simple como real, nos pone frente a una situación que vemos y oímos pero no sentimos. En ese no sentir al que nos habituamos, tenemos un país dicotomizado de sordos y de ciegos, en el que hemos ido perdiendo la posibilidad del mejor de los sentidos, ese que tiene la experiencia vital más intensa y definitiva: el tacto con todo su armamentario sensitivo convertido en experiencia.
Hacemos parte de la gente de un país que tiene sus sueños atrapados en imágenes distorsionadas de guerra y de violencia. Imágenes de mutilados, heridos y muertos, que llenan las páginas de nuestros periódicos y las imágenes de nuestros noticieros. Imágenes que se mezclan con las noticias de la violencia en el campo o la ciudad. Intolerancia rural, intolerancia urbana, violencia generalizada. Pero lo peor y más grave, es que esas imágenes, llenan todos los rincones de Colombia en la llanura, en la montaña o la planicie. Violencia real que testimoniamos porque la oímos y la vemos. Violencia irreal porque no todos la sentimos. Jorge Luis Borges, se equivoco cuando un día, al preguntar a un seguidor que le solicitaba un autógrafo: ¨de donde sos¨, este le contesto: ¨colombiano¨, a lo que el escritor respondió de inmediato ¨Colombia: tierra de ternera a la llanera y de ternura en la llanura¨.
Tenemos el sentido del oído tan contaminado, que siempre tenemos que revisar si lo que oímos es real. Si la sonata desastrosa y desacompasada de nuestra vida diaria, se oye a ritmo de metralla y de fusil; de quejido, de grito enmudecido, de mueca quejumbrosa en un dolor para el que no hay onomatopeya distinta al lamento interno que vivimos a diario. Mantenemos un sentido de la visión tan distorsionado, que debemos repasar a diario las imágenes, para saber si lo que vemos no es realidad virtual. Si la película de cine rojo que tenemos en nuestro cotidiano, se ve con el recuerdo visual de la estampida, la destrucción., la bomba que estalla, la imagen distorsionado de un campo santo en que hemos dejado convertir a Colombia, por cuenta de los intolerantes de todas las clases e ideologías; porque para la imagen de la muerte no hay clases sociales, ni discriminación de estrato.
Shakira lo sentencio a ritmo de pepsi-cola y baile árabe. Ciegos, sordos, mudos. Y en esta realidad que vivimos en la que no vemos, no oímos, no decimos, van pasando los años y con ellos las ilusiones y la posibilidad de un país de paz y en paz. Es necesario repensar el cotidiano, el futuro que estamos construyendo para nuestros hijos: un pasado de violencia sin par y un presente desalentador y violento sin igual. La construcción de una sociedad pacífica es una tarea en la que todos tenemos que ser actores de reparto. Para esta tragicomedia de nuestra vida diaria, en la que combinamos permanentemente la risa con el llanto, la sensación de incapacidad que tenemos cuando permanecemos inermes porque solo oímos y vemos, lo que muchos de nuestros compatriotas sienten, es necesario que sembremos en nuestros corazones y en los corazones de nuestros hijos, la semilla de la tolerancia y de la acción solidaria.
¨…Cuando creemos perder el control en nuestra bitácora de vuelo. Cuando no encontramos respuestas simples a nuestras preguntas complicadas. Cuando la luz parece no encenderse en nuestra vida y todo es oscuro. Cuando escuchamos el sonido de nuestro silencio acallándonos el grito. Cuando las lágrimas se agotaron en nuestros ojos y ya no lo notamos. Cuando vemos que pensamos menos, en lo que pareció importante. Cuando recordamos solo de vez en cuando y ya no tenemos dolor cuando lo hacemos. Cuando quisiéramos no seguir queriendo querer, lo que antes habíamos querido. Cuando hay menos palabras para esconder a otros. Cuando hay mas palabras para renacer a la vida. Cuando sentimos que estamos fallándole a la dignidad. Cuando no queremos hacer más concesiones. Cuando no tenemos la posibilidad de renunciar a los propios valores. Cuando ya nada puede explicar a otro en nuestra mente. Cuando las imágenes se desvanecen y es difícil tener un buen recuerdo. Cuando el dolor de antes ya no esta mas y el temporal amaina. Cuando la tormenta interior es con nosotros mismos y no con otros. Cuando no podemos negociar la dignidad ni los valores. Cuando recobramos el coraje para detenernos. Cuando la conciencia nos dice que no permite mas regalos. Cuando la bondad se nos frena, se rebota y nos pide coraje. Cuando el llanto ya no llora y se silencia. Entonces siento que renazco, de una ceniza que requema mi vida. Que nada vale tanto. Que nadie vale más. Que yo no valgo menos. Que yo ni se el cuanto. Cuando esto ya no es cuando, siento que comienzo a vivir de nuevo y nuevo...¨ (El soneto del cuando. FRG).


HACIENDO EL OSO

La paz en las garras del oso


Excelente la entrevista de Yamid Amad en el periódico El Tiempo, con el hombre del abrazo del oso. El Para-psicólogo Luís Carlos Restrepo. (26.II.२००५, El tiempo)
Contrario a lo que era de esperar en el hombre que un día hizo una alegórica defensa del abrazo, hoy nos encontramos con un hombre no tolerante con las diferencias de opinión, en un país polarizado entre los ¨buenos¨ que siguen a Uribe y el resto, a quienes no nos gusta, solo porque no le creemos. Por cuenta de la muy fácil pero injusta posición del Presidente y su Comisionado de Paz, la nueva horda de terroristas en que nos convertimos, macartizados por este gobierno de mano dura, dedo señalador, palabra imprudente y sin corazón.
El que llaman ¨corazón grande¨, no pasa de ser un estribillo sin resonancia, que comenzó fibrilando y hace rato esta en paro. Muchos creemos que este gobierno no tiene corazón.
El comisionado de paz, no puede, con el argumento facilista de una prudencia inexistente, intentar acallar los medios y hacerlos responsables de la tragedia colombiana.
Está comprobado por ciencias basadas en evidencia, que conceptos como el de inducir al suicidio, por hablar de ello con los pacientes, son falacias médicas carentes por completo de veracidad. Los fumadores no fuman más porque se hable del cigarrillo. Menos tampoco. Los alcohólicos no beben en exceso porque les hablen de eso; por el contrario, solo hablando de ello en comunidades, en grupos y en público han podido disminuir el problema. El virus del Sida no aparece como un fenómeno que se contagie en conversaciones, ni se trasmite por hablar del asunto, con ella o con el. Hay que mostrar sus horrores, para que la gente sea prevenida, cambie sus actitudes y sus comportamientos। A nadie le hizo daño por ejemplo, aprender de una gallina que !Sin condón, ní pío!
El terrorismo entonces, no nace, ni se acuna en la autonomía de los medios de comunicación. Esa es una conclusión falsa, con la que se quiere arrinconar la libertad de prensa, para que no se hable del terrorismo, ni de los despropósitos que con los terroristas, tiene un gobierno que ha dado muestras de querer legalizarlo a las buenas o a las malas, pasando por encima de las conciencias dolidas y lastimadas, de los millones de colombianos que han sido afectados por las acciones delictivas de los paramilitares.
Por el contrario, el terrorismo tiene su mejor cuna, en el silencio cómplice de los cobardes o de los indiferentes. Ahora lo quieren imponer por decreto, los hipócritas que nos gobiernan. Que nadie los cuestione. Que a nadie se le ocurra contradecir, pensar, interrogar, hablar o mostrar el desacuerdo. Por qué el gobierno quiere la ¨absolución¨ colectiva de los paras, pero condena sin contemplaciones, a los que cometan el atrevimiento de cuestionar ese proceso. Poco importa el preocupante sentimiento de impunidad que se respira.
La superficialidad e inconsistencia del Ministro del Interior, Sabas Pretels de la Vega, no impresionan. Eran esperables en alguien como el. El siempre ha sido un hombre ¨light¨. Está cumpliendo muy bien su papel. Igual lo hizo en el Caguán.
Nos impresiona la superficialidad sin par, la terca irresponsabilidad del Vicepresidente Santos. Sus planteamientos han sido un atentado a la razón. No queremos imaginar nuestro país, nuestra amada y dolida Colombia, bajo la hipotética, pero posible tutela de un hombre como él. !Que peligro! Si, que peligro, en el caso de una falta definitiva del Presidente. !De los males el menor! Que gobierne Uribe hasta el final. Que no nos vaya a dejar bajo la guía de Pachito, porque este país se nos derrumba del guarapazo. A Santos se le olvido que gracias a la lluvia de mensajes de ¨País Libre¨ que el fundó, la gente tomó conciencia de un problema que era visto con indiferencia: el secuestro. Gracias a la determinación, a los avisos, a la propaganda, a las discusiones que el presidió, el secuestro comenzó a ser clasificado como mal mayor y, como delito de lesa humanidad.
la reelección esta tan ligada al proceso paramilitar, que no hay forma racional de separarles los vínculos. Solo cabría la posibilidad de un gesto de grandeza de Uribe, no esperable de el por supuesto, que lo aleje de toda sospecha y sería renunciar definitivamente a permitir que se legisle en causa propia. Renunciar momentáneamente a la reelección, lo haría dedicarse a gobernar y le quitaría todos las medias tintas conque a diario se escribe desde la Casa de Nariño la nueva política en Colombia.
Perdón, SI. Olvido, NO. Sí la tesis del Alto Comisionado para la Paz, planteada como está, triunfa, y con ella la reincorporación impune de los paramilitares, el país solo estaría postergando el inicio de otra guerra. La guerra de las conciencias dolidas, La guerra de las dignidades pisoteadas y asesinadas impunemente por los violentos.
!Perdón, SI. Olvido, NO! Las generaciones que nos siguen, agradecerán la paz levantada sobre los cimientos sólidos de lo justo, de lo digno, de lo verdaderamente reparador.
Por eso, todo el esfuerzo de Restrepo no pasa de ser una parodia muy bien montada, para darle legalidad real a un grupo violento, que la tiene aprobada hace mucho tiempo, pues fue nacido en los laberintos gubernamentales , y se ha discutido desde 1.963 en varias ocasiones, en el Congreso de la República,
La paz en definitiva es el resultado de la negociación digna, donde no se dejan claudicar los pilares del Estado de Derecho que constitucionalmente tenemos. Que se ciñan a la Constitución Nacional. En ella está todo lo que se necesita para construir un país decente y pacífico: con derecho a la vida, al trabajo, a la educación, a la salud, al esparcimiento, a la familia, a la justicia y a la dignidad.
Suele ser muy frecuente eso de que los corruptos ¨convulsionen¨, cuando hablan desde su muy peculiar punto de vista, de lo que se denomina la moral pública. Ya hablaremos del ex alcalde Rojas, y de su relación con las tierras del Rosario.

sábado, diciembre 01, 2007

INFAMIA

Faltan las fotos de mas de mil colombianos.
¿CUÁL SEGURIDAD? ¿CUÁL DEMOCRÁTICA?

INGRID BETANCOURTH

El corazón se agita leyendo la carta de Ingrid Betancourt. Es la carta que envía a los suyos, pero que se convierte en el quejido de todos los secuestrados sin nombrarlos.
El dolor que describe va mas allá de todos los otros dolores.
Muestra una Ingrid con integridad de pensamiento, a pesar de su debilitada situación física. Es una carta de desespero y de angustia, apagadas por la esperanza.
En esa comunicación, Ingrid nos muestra la verdadera fortaleza de su corazón y nos muestra nuestra realidad de país indiferente, de nuestra falta de vergüenza. Resume con claridad la indiferencia de nuestros gobernantes y la crueldad de los que mal se llaman ejercito revolucionario.
Ingrid ha ganado profundidad y sensibilidad, pero ha pagado un costo muy alto.
No nombra a Álvaro Uribe, ni a Luís Carlos Restrepo, ni a los altos mandos políticos y militares que juegan a la democracia, en un país donde la esclavitud no ha sido desterrada. Nos muestra la mas desgarradora fotografía de un país de indiferentes, en el que la política es un simple juego de poder y un festival de vanidades, que no se duele de sus compatriotas condenados a morir de tristeza y abandono.
Retrata, sin nombrarla, la estupidez de la guerrilla y su demencial actitud, su indiferencia ante las realidades de la gente, su verdadero desprecio por la vida humana, su real dimensión de fuerza de conflicto carente de sentimientos y sin norte. No puede seguir diciendo la guerrilla que ella lucha por la emancipación de un pueblo, cuando comete el crimen imperdonable de torturar a los hijos de ese pueblo.
Hace una fotografía exacta, sin referirlo. Retrata la indiferencia de un Estado que no cumple sus propias normas. Retrata la intransigencia de Uribe, muestra ampliada la mano dura e insensible del presidente Uribe y, dibuja la estupidez de la Seguridad Democrática. Refleja, que toda la basura que se habla sobre la bondad de esa política, no compensa en nada, la indiferencia e impotencia que demuestra, ante los sufrimientos verdaderos que tienen los que privados contra su voluntad de la libertad, mueren en vida, sin que sus lamentos sean escuchados, ni sus dignidades tenidas en cuenta.
Ingrid Betancourt logra en la carta a su madre destapar todas las falencias y purulencias de nuestra desacreditada democracia, de esa guerrilla desalmada, de ese gobierno insensible, de ese presidente que con mucha retórica y exceso de demagogia cara, no se preocupa de verdad por defender el bien principal de una nación, que es la vida de sus ciudadanos.
Una Colombia en la que actúa una guerrilla despiadada y cínica; una Colombia que tiene un gobierno en el cual la gente no vale nada; una Colombia en la que la vida esta relegada al último lugar de las prioridades, es una Colombia que nos debe causar vergüenza.
Ingrid Betancourt nos da una lección de valor interior, como única posesión en ese cautiverio cruel en que se encuentra. Ingrid nos hace sentir el verdadero drama de los secuestrados; no solo el de ella, sino el de todos los otros secuestrados, que contra su voluntad han sido mutilados de ilusiones; hombres y mujeres a los que les han arrancado contra su voluntad los derechos mas elementales y a los que someten a una vida de tortura y olvido.
Ingrid Betancourt, ha hablado por todos los secuestrados sin nombrarlos. Ha mostrado con fotográfica precisión la situación real de los hombre y mujeres, que privados de su libertad lo pierden todo, para convertirse en las monedas con las que juegan a la guerra, los insurgentes y las fuerzas del Estado.
Cuál democracia? Cuál Estado de derecho? Cuál Corazón grande? No tenemos nada de eso. Ingrid nos muestra la realidad de un país que produce vergüenza. La realidad de una Nación indolente. La verdad de un Gobierno sin corazón, insensible a todos los lamentos y a todos los dolores de su gente.
Después de leer los apartes de su carta, Ingrid nos ha mostrado todas las purulencias de nuestra realidad, la absoluta indiferencia que tenemos con el bien común, la concepción equivocada que nos han promocionado de la libertad.
Ingrid se convierte en un ícono sumido en la tristeza y abandonado, por un gobierno de burócratas e incapaces, llenos de soberbia, poder e insensibilidad.
Esperemos que sus profundos motivos internos, le den la fuerza y sean los que la mantengan viva en la esperanza de volver a la libertad que le ha sido brutalmente arrebatada.
Esa es la situación de Ingrid Betancourt y la de cada uno de los miles de secuestrados que hay en Colombia. Esos hermanos por los que no hemos tenido ni el coraje, ni la fuerza, para levantarnos como nación, por encima de las determinaciones de sus dirigentes ciegos, sordos e insensibles y la de sus violentos y desalmados insurgentes.










jueves, noviembre 29, 2007

LA GUERRA ES UN NEGOCIO

!YO SOY LA HECATOMBE!



Imagine usted por un momento, que las acciones de los gobiernos buscan realmente la paz. Imagine también que las acciones de los otros actores del conflicto se pudieran enfocar por el camino de la búsqueda de la paz y de la reconciliación. Imagine usted un mundo sin conflictos armados. Imagine una Colombia en la que no se dispare una sola arma con el objetivo de agredir o defenderse de un adversario. En fin imagínese usted una Colombia sin guerra.
Pero además imagínese un mundo que comience a apagar las guerras que se han iniciado por todos lados. Imagínese unos países no agresores y otros países no agredidos. Piense en cómo sería el mundo, si los muertos que deja la guerra, dejan de seguir aumentando y, si los conflictos que se prenden por todas partes, por los mas insignificantes argumentos, se terminan.
!El mundo en paz! !El fin de la guerra! El comienzo de la utopía del hombre en armonía, defendiendo la naturaleza que le regala todos los recursos. Imagine un mundo al que el hombre, no le hace los daños que le esta haciendo. Imagínese ciudades vivibles, controladas, con crecimiento planificado y justo. Imagínese un campo lleno de campesinos, trabajando la tierra, Imagínese en fin, el acabose de los guerreros del mercado.
Ese seria el mundo ideal, sin duda. Un mundo en el que todos los recursos destinados para producir conflictos, sean invertidos en incrementar la agricultura. Un mundo en el que los trillones de dólares destrozados en bombas, en balas, en muertos y en tragedias, se invirtieran en desarrollo humano sostenible, reforestación, cultivos, cuidado del agua, consumo de bienes naturales. ¿Sería esa, la utopía irrealizable?
Viene el primer pero: ¿Qué pasaría con los actores directos e indirectos de las guerras y los conflictos? ¿A qué se dedicarían en un mundo en paz, los que mandan a hacer la guerra y los que la ejecutan? ¿De dónde obtendrían su manutención y muchas veces su enriquecimiento, los miles de actores de la guerra? ¿Estarían dispuestos los genios del planeamiento táctico y de la estrategia, a renunciar al filón inagotable y millonario que representa estar en el juego interminable de la guerra? ¿Por qué los negocios han tomado de la guerra sus armas para impulsar su crecimiento? ¿Por qué son aplicables o comparables las estrategias usadas en la guerra, a los negocios y al marketing?
Sun Tzu sentó las bases militares sobre las cuales se apoyan todos sus conceptos filosóficos: "El que tienen aptitudes para la guerra puede someter al enemigo sin entablar batalla" Así piensan hoy, todos los capitanes de empresas, como un aspecto estratégico de las campañas de mercadeo. El general Clausewitz escribió el libro "En Guerra", en el que habla de la táctica de la guerra y dice que: "Lo esencial para ganar se debe pelear en la batalla más importante."
En nuestro país el presidente Uribe, mas afecto a Mao que a Sun Tzu, unió los dos principios, sin saberlo, claro, tomó la estrategia de Sun Tzu y la táctica de Clausewitz. Es así como ha logrado mantener esa popularidad, que aumenta incluso cuando lo hace mal y comete errores groseros. La hipnosis colectiva.
“-Sigo sin ver demasiada utilidad a este invento...
-A ver: es un sentido común depurado por miles de años de victorias।
Pongamos que usted quiere un buen trabajo। (
SunTzu)
-Como todo el mundo.

-Va usted a la entrevista. Usted cree que debe convencer al empleador de que usted es el mejor candidato.

-Obvio.
-
Sí, pero ¿cómo lo va a hacer? ¿Tratará usted de demostrar lo mucho que sabe? ¿Le explicará sus muchos logros y habilidades?...

-Creo que si.
-¡Error! -¿Qué me sugiere usted?
-Pregunte y gane. Si el adversario habla más que usted, usted ha ganado. Tiene que conseguir que él hable más que usted y le venderá cualquier cosa. Vender es preguntar.
-¿No le parece muy simple todo esto?

-Ahí radica la belleza y la eficacia del
Sun-Tzu: es esencial. Lo más sencillo es lo que comunica mejor.”

Eso es mucho de lo que hace Uribe, poner a hablar a los adversarios. Los irrita y los pone a hablar desaforadamente. En ese frenesí, el da la última estocada. No importa si está bien o mal dada, es la última. El público entra en delirio, en el delirio nadie se pregunta nada. Solo hay aplausos y coros de festejo. Nadie tiene tiempo para preguntarse, si es correcto o incorrecto, si fue bueno, si produce beneficio, si es justo, si es ético, si es decente o si es lo mejor.
La guerra es el verdadero motor de Uribe, no para acabarla, sino para justificar su política. Al lado de esa guerra que desplaza todos los problemas, los problemas mas urgentes y verdaderos, todos se convierten en víctimas potenciales. Pero la víctima ya no esta sola. Para "protegerla" tiene a un guerrero duro, fuerte, intransigente, que necesita una hecatombe, según el dice, para pensar en la posibilidad de seguir en el poder। Pero no habrá hecatombe fuera de él, porque el es la hecatombe।
Mientras tanto, el país de desangra entre festines y aplausos de fanáticos enceguecidos. La oposición ha caído en el juego y, contrario a lo que debía hacer, que era dejar que el otro se desgaste solo, le entra en el juego de palabras cruzadas. La oposición habla más, mucho más y, el hombre hecatombe, el Ubérrimo, ha ganado la batalla sin pelearla.
Mientras en Colombia no sea prioridad la justicia social. Mientras en nuestro país la educación sea un lujo superfluo y no sea una obligación asumida con responsabilidad por el Estado. Mientras la salud sea un negocio de mega empresas, no una obligación del Estado para con sus miembros. Mientras la justicia sea selectiva y manipulable desde las alcobas palaciegas. Mientras la pobreza de los unos, no produzca indignidad en los otros. Mientras la guerra sea un negocio redondo de cual que viven tantas personas. Mientras todo eso, sin nombrar otros mientras, Colombia seguirá siendo ese paraíso de impunidad en que se convirtió; continuará siendo un país violento que se acostumbro sin remedio a su violencia; continuará siendo ese estado corrupto, en el que hace una elegía diaria a sus corruptos y desconfía de su gente honesta.
He ahí el verdadero legado de la Seguridad Democrática. Eufemismo inventado para imponer, la voluntad y el poder de unos pocos, a las mayorías sin voz, que viven en una Colombia distinta a la que nos presentan desde los laberintos palaciegos, en donde se prefabrican hecatombes.

miércoles, noviembre 28, 2007

LA FERIA DE LA IMPUNIDAD



Nadie escucha el clamor que se susurra en medio de la hostilidad, pidiendo paz. Casi todos entienden de la guerra y del conflicto. El grito fue acallado. El silencio es el gran cómplice. De nada valen los lamentos. Nadie escucha. Nadie quiere escuchar.
Los actores son sordos. La institucionalidad es ciega. Los afectados nos volvimos mudos. La desesperanza ha llegado al paroxismo, enajenada con furia y con violencia. La intimidación toca todas las puertas, que indivisas se abren de par en par, al paso del terror y de su saña. Las que no se despliegan, caen estrepitosamente y lo hacen pisando, abatiendo, aniquilando. Hemos perdido la audacia y el ensueño. Son los rezagos de la operación pánico, que con su atrevimiento ha engendrado el terror y el desaliento. Estamos todavía viviendo la ¨horrible noche¨ que en una estrofa de nuestro himno nacional cantaron que cesó.
En este borroso panorama nadie escucha, nadie ve, nadie habla. Los mensajes que se escuchan en los altavoces de nuestra vida cotidiana son terriblemente confusos. El manejo político los hace incomprensibles. Es un juego de ¨tira y afloje¨, donde los contrincantes de la insurgencia y el para-estado ¨tiran¨ mas de lo que ¨aflojan¨, el Estado ¨afloja¨ mucho mas de lo que ¨tira¨ y la gente del común ve inane que se la ¨tiran¨ y no la ¨aflojan¨.
Estamos sobre diagnosticados. Lo que esta escrito por eruditos y profanos sobre el tema, no cabe en los anaqueles de la Biblioteca Nacional. Letra muerta. La paz nace en el corazón como reflejo de buena voluntad y empeño serio. La paz no es un experimento que pueda hacerse en el terrible laboratorio de la guerra, bajo el fuego cruzado de los contrarios que proclaman un armisticio, hipotético arreglo de reconciliación, y una tregua irreal y no guardada. La paz se trabaja con perdón, no con olvido.
La paz no puede construirse como lo pretenden, sobre los escombros ensangrentados de la guerra fratricida y sin sentido que hemos llevado a cuestas por muchos años. Hacerlo así, por decreto, sería colocarle tierra manchada a la memoria de nuestros compatriotas muertos en las avalanchas de la violencia demencial en que vivimos.
La Reincorporación como está concebida al estilo de nuestro Presidente, es una patente de corzo que lleva directo a la impunidad. Maldita impunidad. Abominable impunidad.
No puede un gobernante sensato hacer olvidar por decreto la infamia de los violentos. Su poder es nimio para pretender eso. Que dedique su tiempo a estudiar soluciones verdaderas a los problemas crónicos de Colombia . Los problemas que la hacen fértil terreno para la violencia.
Que los guerrilleros alienados, atrincherados en una fuerza revolucionaria inexistente e insostenible, no sigan actuando a la sombra de una falsa revolución colombiana. Ideología de fachada para mantener un emporio de destrucción y muerte.
Que las Auto defensas entiendan que no es con muerte al por mayor y al detal como se solucionan los problemas del país. Que a la violencia infame de los unos, no se puede oponer abanderada, la infame violencia de los otros.
Que no mientan mas, jugando a comensales de la paz, cuando han sido hoteleros de la muerte. Que entendamos todos, que los extremistas de derecha o de izquierda son mercaderes de muerte, que se benefician con ella, con el caos, la incertidumbre y el miedo que producen. Que los argumentos filosóficos en los que sustentan sus agrupaciones, tienen olor a ropa vieja y esencia de algarrobo podrido.
Cuando un Presidente ofrece para los del ELN las prebendas que ha ofrecido, entonces se derrumba la constitucionalidad. ¿Cómo puede insinuar siquiera que los actores intelectuales y materiales de grandes tragedias, se conviertan al amparo de su mano reblandecida, en multiplicadores y actores de la paz. ¡Acuerdos humanitarios, si. Impunidad, no!. El Presidente juro cumplir y hacer cumplir las leyes. ¡Pues que las cumpla!
Hay necesidad de replantear el estado de las cárceles, y quienes las habitan. En ellas, además de muchos que pagan caros sus delitos baratos, hay pocos que pagan baratos sus delitos caros. Son en algunos casos como clubes o cooperativas formadas a la brava. Tienen patios estratificados en la realidad, no de acuerdo con los delitos, sino con la capacidad económica del reo. En ellas, las diferencias son evidentes, entre quienes tienen poder y quienes no lo tienen. Ahora, el Presidente ha propuesto libertad para los del ELN para que se conviertan en ¨multiplicadores de la paz¨. Que ingenuidad la del mandatario. La mano es dura, el corazón es blando dicen, pero su ingenuidad blandengue e inexcusable.
Esas orgías de negociaciones, preanuncian mas guerra. Guerra en el campo, donde los campesinos no tienen que sembrar o pierden sus plantíos. Guerra en las ciudades, con los ejércitos de desempleados , listos para la guerra de conciencias dolidas por el abandono, la injusticia, el hambre y la indiferencia. Guerra en las calles, donde los niños viven al amparo de las noches frías y el hambre permanente. Guerra en los andenes, donde los desempleados ven todos los días el paso de la injusticia y sus rezagos. Guerra de conciencias. Trifulca de las personas que ven su dignidad y su esperanza pisoteadas, por los juegos políticos de hombres que van como tramoyistas de circo, cambiando el libreto de la constitucionalidad y de la ley a diario.
Entonces, cobijados con la sombra débil del hombre fuerte, se pregunta uno, si en Colombia es verdad aquello de que el crimen no paga. Eso de que la justicia cojea pero llega. No pagará? Si llegará?. En fin, la paz no puede construirse sobre los cimientos de una guerra estúpida, para la que hoy hay alternatividad, reincorporaciones e indultos disfrazados de ejercicios civilistas . La pretendida alianza es friable y quebradiza.